Arquitectura, medio ambiente y salud
¡Cómo nos alarmamos al ver en las noticias las restricciones
que se han de aplicar en grandes ciudades para paliar los efectos de la
contaminación atmosférica!
Por ejemplo, cuando se limita la velocidad de
circulación de los vehículos porque se supera el límite de microgramos por
metro cúbico de CO2 o de NO2.
Algunos hasta se imaginan
caminando por la calle con mascarillas, despreocupándose de los espacios en los
que habitan la mayor parte de su tiempo: su lugar de trabajo y su vivienda.
Sin embargo, es sabido que el aire del interior de los
edificios está entre dos y cinco veces más contaminado que el aire exterior.
Como también se es consciente de que las personas pasamos entre un 80 y un 90%
de nuestro tiempo en el interior de los edificios. Y, aunque no es despreciable
el problema de la contaminación de nuestras ciudades, a la vista está que hemos de ocuparnos y preocuparnos por la calidad
del aire del interior de nuestros edificios, pues, al fin y al cabo, es el aire que respiramos.
La crisis energética de los años 70 trajo consigo una tendencia
a aislar mejor los edificios, ahorrando en costes de climatización y abriendo el
camino hacia la eficiencia energética.
Los esfuerzos se han ido focalizando en
el confort acústico y térmico, es decir, en procurar un aislamiento al ruido
exterior y en que la temperatura y humedad relativa interior sea la adecuada
gastando la menor electricidad posible.
Los edificios son cada vez más
herméticos y pasan más tiempo cerrados. Es lógico, pues, según se dice, “el
aire de la calle es malo”, y para que nuestra casa sea más eficiente hemos
tenido que hacer una inversión importante en aislantes térmicos, carpinterías
con dobles vidrios, calefacción y refrigeración. ¡Como para estar abriendo las
ventanas y derrochando euros!…
Sin embargo, algunos de los materiales de
construcción, pinturas, muebles, productos de limpieza, etc. que tenemos ahora
en nuestros hogares desprenden una importante cantidad de contaminantes.
¡Y
hemos perdido la costumbre de ventilar nuestras viviendas!
Muchos son los
síntomas y enfermedades que afectan a nuestra salud derivados de esta baja
calidad del aire interior, hasta tal punto que la OMS (Organización Mundial de
la Salud) ha llegado a definir el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) como el
conjunto de molestias (sequedad de piel y mucosas, escozor de ojos, cefalea,
astenia, falta de concentración y de rendimiento laboral, entre otras) o
enfermedades que aparecen durante la permanencia en el interior del edificio
afectado y desaparecen después de su abandono.

Los primeros casos de este síndrome surgen a finales de los
años 60, pero no es hasta el 2006 cuando se aborda la cuestión en España desde
un punto de vista normativo.
Con la entrada en vigor del Código Técnico de la
Edificación se “obligaba” a ventilar las
viviendas, imponiendo unos cálculos para la renovación por cada hora del
volumen de aire del interior y una serie de métodos para llevarlos a cabo, de
manera semejante a como se aborda la cuestión en el RITE (Reglamento de
Instalaciones Térmicas en los Edificios) para edificios de otros usos distintos
al de vivienda.
Ya no se confía en que los usuarios abran las ventanas para
ventilar el edificio, hábito que se ha ido perdiendo con el tiempo. La normativa nos indica que hemos de
asegurar que el edificio se ventila, que se renueva el aire de su interior para
disipar los contaminantes, bien a través de unas aberturas incluidas
normalmente en las carpinterías o bien mediante un sistema mecánico con
conductos.
La contaminación en el interior de los edificios tiene
diferentes orígenes:
- Interacción de agentes físicos, como la temperatura, el viento, la radiación solar, ruidos, etc.
- Presencia de agentes químicos, como sustancias y/o compuestos orgánicos e inorgánicos (pinturas, mobiliario, moquetas, ordenadores, productos de limpieza...; en resumen, compuestos orgánicos volátiles –en adelante, COV).
- Contaminación biológica basada en la presencia de bacterias, virus y moho (se debe al agua estancada, materiales impregnados con agua, gases, etc., y a un mantenimiento incorrecto de los humidificadores y las torres de refrigeración).
- Gases de combustión, procedentes del tabaco, las cocinas, las cafeterías y los laboratorios,
que producen diversos efectos y consecuencias sobre la salud
de las personas, y la aparición de diversas patologías en los edificios.
Resulta obvio que un análisis de la calidad del aire interior debe conllevar un
estudio, como mínimo, de los siguientes contaminantes:
gas radón, COV
(Compuestos Orgánicos Volátiles), gases de combustión diversos, amianto,
aislantes peligrosos, plomo y polvos metálicos pesados, en general.
No todos estos factores influyen en la misma medida, por lo
que, cuando se publicó el borrador de la modificación del CTE en su Documento
Básico de Salubridad el pasado año 2016, AAYMA, junto con el COACV (Colegio
Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana), solicitó que se tuvieran en
consideración los efectos que los compuestos orgánicos volátiles tienen en la
calidad del aire interior y los incluyeran en el articulado de la norma.
Como
apuntábamos, el CTE y el RITE se limitaba a ‘obligar a ventilar’ y era
necesario profundizar más en la cuestión.
Es por ello que, al publicarse la
Orden FOM/588/2017, de 15 de junio, por la que se modifican el Documento Básico
DB-HE «Ahorro de energía» y el Documento Básico DB-HS «Salubridad», del Código
Técnico de la Edificación, aprobado por el Real Decreto 314/2006, de 17 de
marzo, consideramos desde AAYMA que, si bien queda camino por andar, la norma ha
dado un salto cualitativo al incluir los COV, junto con otra serie de
definiciones, en el texto definitivo.
Sólo nos queda mostrar nuestro
agradecimiento desde aquí a todos los organismos, entes y agrupaciones, muchos
seguramente, que también hayan apostado por esta idea.
No debemos olvidar que la arquitectura
debe estar al servicio de
las personas.
arquitecta COACV y agrupada de AAYMA.
Como arquitecto, qué dificultades estás teniendo desde que entró en vigor la nueva normativa? Has detectado que falta algún tipo de explicación para aplicarla?
Coméntalo. Resolvemos tus dudas.
AAYMA es una agrupación de arquitectos perteneciente al COACV que nace para dar servicio, atención y como punto de encuentro. Nuestros objetivos son la mejora de la calidad de la edificación, los espacios urbanizados, y de promover la innovación, la sostenibilidad, y la mejora de la construcción bajo criterios bioclimáticos, eco-eficientes, de planificación y gestión de residuos, de acondicionamiento acústico, de accesibilidad universal, vida independiente y diseño para todos.
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BIBLIOGRAFÍA: